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The History of the Cycle Wheels
Deportes de Ciclismo

La Historia de las Ruedas de Ciclismo 

¿Sabes cómo se crearon las primeras ruedas de bicicleta? ¡Aquí te lo contamos!

Hasta hace apenas una década la configuración de una rueda respetaba unos cánones establecidos desde tiempos remotos, sufriendo cambios muy ligeros que, en el mejor de los casos, modificaban la estética o su capacidad aerodinámica.

Con el uso generalizado, desde finales de los 80, de ruedas lenticulares y de bastones en las pruebas contra el crono, más de un fabricante inició la producción de modelos análogos a los de las competiciones; las primeras ruedas de palos comenzaron a verse montadas en bicicletas “de calle”.

El pistoletazo de salida se había dado en una nueva era que revolucionaría el concepto que hasta la fecha se tenía respecto a una simple rueda de bicicleta.

La Tímida Evolución

A comienzos de los años 90 todos los esfuerzos parecían estar centrados en el diseño y fabricación de ruedas aerodinámicas con materiales exóticos, quedando relegados los conjuntos de radios convencionales a montajes artesanos o a las grandes series de fabricación industrial.

En 1996 algunos de los constructores más importantes de radios y llantas (Alpina, Mavic, Rigida…) decidieron ofertar montajes integrales de ruedas de alta gama, utilizando los materiales de más alta tecnología para realizar este proyecto.

De todos ellos Mavic sobresalió con un concepto totalmente nuevo plasmado en las primeras ruedas de “diseño integral” Cross-Link y Cross-Max concebidas para la práctica del mountain bike; tras el éxito conseguido sólo hicieron falta unos mínimos cambios mecánicos para comercializar sus famosas Helium (una fiel copia de las Cross-Max).

Nuevas Visiones

Rodeadas con el escepticismo que caracteriza a todo lo nuevo, una moderna generación de ruedas se abría paso en el mercado. La transgresión del clasicismo se apoyaba en la reducción del número de radios, la utilización de nuevos perfiles para la construcción de los aros de la llanta y el rediseño de los trenes de rodadura de los bujes, en busca de obtener la mayor rigidez y solidez a cambio del menor peso.

Aunque se continuó investigando en modelos de ruedas compactos basados en estructuras monocasco (Spinergy, Mavic, Zipp, Head…) el futuro parecía estar decidido a favor de las clásicas estructuras de radios múltiples; su sencillez y versatilidad eran sus mejores argumentos.

Pero toda la revolución surgida en este campo no ha sido fruto de una ciencia empírica y sólo con la ayuda del diseño asistido por ordenador (CAAD) se podía experimentar sobre nuevos montajes.

Miles de horas simulando diferentes cargas en pantallas de ordenador fueron necesarias para confirmar que la cantidad de radios se podía reducir al máximo, que los bujes podrían adelgazar un 50% sin perder eficacia y que las llantas bajarían de la barrera de los 400 gramos manteniendo intacta su fiabilidad.

Sólo era cuestión de respetar escrupulosamente la función para la que había sido concebida cada parte de una rueda: cuando un radio trabaja bien asentado, sin tracciones transversales, la llanta goza de un apriete equilibrado en cada una de las cabecillas y el buje cuenta con un sistema de rodamientos de buena calidad, se puede reducir el peso al máximo sin miedo a perder fiabilidad y solidez.

Fuente: CyclingBackground

Imágenes: Fuentes Externas

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